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Despidos injustificados en el Programa Vasconcelos: soberbia y mezquindad ante el sufrimiento de 25 familias

Despidos injustificados en el Programa Vasconcelos: soberbia y mezquindad ante el sufrimiento de 25 familias

/Por Ricardo Contreras Reyes/

A casi una semana de la toma de la Secretaría de Educación de Veracruz, las autoridades siguen sin mostrar la más mínima voluntad de sentarse a dialogar con los afectados. Ahí, en la banqueta, bajo el sol y la lluvia, están los verdaderos protagonistas del problema: los empleados y maestros del Programa Vasconcelos que fueron despedidos injustificadamente y que hoy no tienen ingreso para llevar comida a sus casas.
Coincidentemente, un día después de que la secretaria Claudia Tello acudiera no a negociar, sino solo a exigir que la dejaran entrar, y de que el líder del SIMVE, Gerardo Velásquez Maravert, se mantuviera firme en su postura de no ceder hasta lograr la reinstalación de sus agremiados, comenzaron los ataques personales contra él. Ese tipo de “coincidencias” son muy difíciles de creer.
Cuesta trabajo aceptar que esa sea la forma de actuar de una secretaria de Educación. Dándole el beneficio de la duda y sin acusar a nadie sin pruebas, cabe preguntarse: ¿quién le está haciendo ese “tremendo favor” al atacar al líder sindical? Porque más que una estrategia política, esto parece una venganza de despechados o un pleito de adolescentes, de un nivel político bajísimo y nulo.
Los supuestos ataques personales al líder, aunque a él le corresponderá defenderse —como lo señaló ayer en rueda de prensa—, se sustentan en situaciones que no son actuales y que ya fueron resueltas. Además, afectan a terceros que, por presión o por necesidad, se están prestando a esto y que ahora tendrán que enfrentar por la vía legal a una persona que no es la primera vez que se encuentra bajo este tipo de ataques.
Irónicamente, ya solo falta que la maestra de secundaria del líder sindical, que le encontró un acordeón en el examen de física “hace unos cuantos años”, declare que el niño hacía trampa desde entonces.
Lo grave es que los empleados que se quedaron sin trabajo y sus familias no merecen esta respuesta. Les están ofreciendo soberbia, burla y falta de madurez. Si alguien convenció a la secretaria de que atacar la imagen del líder era mejor que sentarse unos minutos a dialogar, le hizo un flaco favor. Si la propia secretaria no tiene nada que ver con estos absurdos ataques, entonces debería demostrarlo de inmediato sentándose a platicar con los afectados para que liberen los accesos a la SEV y no hacer más grande un problema que, desde el principio, se resolvía con una simple conversación.
Lo que menos necesita la gobernadora de Veracruz en estos momentos es que sus subalternos alarguen situaciones que se salen de control por temas absurdos que pudieron resolverse de forma rápida, fácil y sin costo político para su figura, que ya de por sí está siendo fuertemente cuestionada a nivel nacional.
Ojalá las autoridades retomen un nivel de respuesta serio e institucional. Lo único que realmente importa es resolver la situación dramática de estas 25 familias que la están pasando mal. Dejen de perder el tiempo en acciones que a la sociedad ya no le interesan y que solo abonan al desprecio hacia las autoridades.
Sentarse a dialogar no es debilidad: es responsabilidad.

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