San Andrés Tuxtla: Un Nuevo Rumbo con Visión y Determinación.
/Por Julieta Millan/
En medio de un panorama político donde las críticas fáciles y los ataques personales abundan, surgen narrativas distorsionadas sobre algunas de las tantas acciones que el presidente Municipal de San Andrés Tuxtla, Rafael Fararoni Magaña ha llevado a cabo para mejorar, entre otras cosas, la vialidad de su municipio y la calidad de vida de los ciudadanos.
Recientemente, una “nota” en redes sociales intentó pintar un cuadro de retroceso y caos, atribuyendo a decisiones como el cierre temporal de vialidades a un supuesto regreso al desorden y la informalidad. Sin embargo, esta visión sesgada ignora el contexto real: en apenas un mes de gobierno, Fararoni ha impulsado un ritmo de trabajo inédito, con cercanía genuina a la ciudadanía y un enfoque en resolver problemas crónicos que anteriores administraciones dejaron en el olvido y de los cuales algunos se beneficiaban (probablemente los que ahora se quejan). Lejos de ser “ocurrencias”, sus acciones forman parte de un plan estratégico para modernizar la ciudad, priorizando el bienestar colectivo sobre intereses particulares.
Primero, desmitifiquemos las acusaciones. El cierre de calles no es un capricho improvisado, sino una medida necesaria para rehabilitar infraestructuras deterioradas y recuperar espacios públicos invadidos por años de negligencia. En lugar de fomentar el ambulantaje desordenado, como sugiere la crítica, estas intervenciones han permitido un diálogo permanente con comerciantes y la reorganización del Mercado Municipal 5 de febrero, liberando áreas para un uso más ordenado y equitativo. Esto no solo beneficia a los comercios formales –que, efectivamente, sostienen la economía local con impuestos y empleos–, sino que también integra a los informales en un marco regulado, evitando el caos que sí imperaba en el pasado. San Andrés Tuxtla, merece un gobierno que invierta en orden urbano real, no en mantener el statu quo que favorecía a unos pocos.
Es común que a estas alturas de gobierno las críticas, en este y en todos los municipios en general, vengan de quienes se sienten desplazados por un liderazgo joven y dinámico. A sus 31 años, Fararoni representa una generación fresca que ganó el cargo por el voto popular, dando paso a una administración que a escasos treinta días ya comienza a despuntar de manera positiva y todo esto con recursos limitados heredados e incluso inexistentes; ha transformado el presupuesto en acciones concretas, como la rehabilitación de calles, la instalación de alumbrado público en colonias olvidadas y un reforzamiento en la operatividad de la seguridad pública.
Pero vayamos a los hechos que demuestran el avance. En este corto periodo, Fararoni ha lanzado el programa “No hay escuela pequeña”, asegurando que cada plantel educativo reciba apoyo directo. Ejemplos: la entrega de 50 cubetas de pintura, 40 de impermeabilizante, 19 pizarrones y más de 200 sillas a la Secundaria Técnica Industrial No. 113 en Ranchoapan y la Secundaria Técnica Agropecuaria No. 13 en Sihuapan. Estas gestiones, coordinadas con la Gobernadora Rocío Nahle y la Secretaría de Educación, no solo mejoran las condiciones para estudiantes y docentes, sino que resuelven rezagos añejos en infraestructura educativa. Asimismo, ha creado la Dirección de Pueblo y Territorio, un puente directo entre comunidades rurales y el gobierno, fomentando la inclusión y la resolución de necesidades locales.
En salud, el arranque de la Campaña de Vacunación contra el Sarampión es otro hito, con San Andrés Tuxtla posicionándose como aliado clave del estado. Y en limpieza urbana, el ordenamiento ha elevado la eficiencia, convirtiendo un municipio antes sumido en la oscuridad literal y figurada en uno con presencia institucional visible. Todo esto, en un marco de austeridad que prioriza servicios sobre derroches, demuestra que gobernar es planear a largo plazo, no solo criticar desde la comodidad.
San Andrés Tuxtla no retrocede; avanza con carácter y visión. Las decisiones de Fararoni no refieren al pasado, sino que impulsan hacia un futuro de modernidad y equidad. Quienes lo atacan por envidia o revanchismo político olvidan que el verdadero progreso se mide en resultados, no en rumores. Con un alcalde cercano, resolutivo y comprometido, esta ciudad –una de las más importantes de Veracruz– está lista para brillar. Un San Andrés nuevo ya no es una promesa; es una realidad en marcha.

