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Silencio y ruido en una sola realidad

Columna: Abanico

Silencio y ruido en una sola realidad

/Por Ivette Estrada/

Ante el abucheo que se contrapone a los resultados en las encuestas, al parecer alguien miente. Pero no es así. Las encuestas son excelentes para medir algunas preferencias declaradas, intención de voto, reconocimiento y aprobación general.

Sin embargo, tienen dificultades para medir la intensidad emocional, resentimiento acumulado, decepción, sensación de traición y fatiga social.

Así, dos personas pueden contestar: «Apruebo la gestión».

Y una puede sentirse moderadamente satisfecha mientras la otra está profundamente molesta por un tema específico. La encuesta registra el mismo dato. La realidad humana no.

El error de confundir mayoría con unanimidad. Una aprobación alta no significa ausencia de rechazo.

Si un personaje político tiene 70% de aprobación, también existe un 30% que puede estar muy movilizado. Y la movilización suele hacer más ruido que la conformidad.

El ciudadano satisfecho rara vez grita, pero el indignado si lo hace.

Por eso los abucheos producen un efecto psicológico tan poderoso: condensan una emoción visible que parece contradecir una cifra abstracta.

¿Por qué las encuestadoras generan cada vez más desconfianza? No necesariamente porque todas manipulen información. Hay algo más profundo.

La sociedad ha perdido confianza en los intermediarios: medios; partidos; expertos; universidades y encuestadoras. Vivimos en una época donde casi toda autoridad informativa es sospechosa. Además, la tecnología altera profundamente los hábitos de respuesta.

Muchas personas no contestan llamadas, abandonan cuestionarios, responden estratégicamente, ocultan opiniones y dicen lo que consideran socialmente aceptable. Entonces la opinión pública se ha vuelto más difícil de capturar.

Antes pensábamos que la verdad era una fotografía. Hoy descubrimos que se parece más a un mosaico y la encuesta contiene una parte. La plaza pública contiene otra. Las redes sociales otra más y la conversación privada contiene otra diferente..

 

En si, ninguna es la realidad completa. Cada una ilumina un fragmento. La verdad política rara vez surge de una sola fuente.

En su construcción intervienen los hechos Lo que efectivamente ocurre, la percepción o lo que las personas creen que ocurre, la experiencia directa o lo que cada individuo vive en su propio entorno. la emoción, la historia que se construye para explicar los hechos y también aquello que nadie dice públicamente, pero que circula en las conversaciones privadas.

Entonces, los números no mienten, pero tampoco cuentan toda la verdad.

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