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Se desvanece el “Maximato”

Columna: Código político

Se desvanece el “Maximato”

/Por Juan Gómez/

 

Apenas 24 horas antes de haber regresado al gobierno de Sinaloa, Rubén Rocha Moya pidió nuevamente licencia al congreso de su estado de manera indefinida, en medio del abandono del respaldo político de la Presidenta Sheinbaum, de los gobernadores de su partido, de las dirigencias de los partidos satélites y por supuesto, sin el apoyo de sus ex gobernados.

Ya no se escucharon los gritos guindas “¡No estás solo”! sino la puntualización de su dirigente Ariadna Montiel a través de un fulminante comunicado “es una decisión personal” que hizo eco a otro boletín de Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación, que marcó la pauta de la orfandad política.

Sí el ex mandatario sinaloense no consultó a la Presidenta ni al partido oficialista, probablemente lo hizo en otro lugar ¿En el rancho de Palenque? Porque la política no se maneja sola, hay hilos muy fuertes que atan las voluntades de los protagonistas.

La política no es de solitarios, siempre hay un asidero para la toma de decisiones.

El capítulo que hoy encabeza el ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, tiene que ver con las relaciones y compromisos con el gobierno de los Estados Unidos, en donde la justicia norteamericana reclama su extradición por presuntos vínculos con el narcotráfico, acopio de armas, lavado de dinero y otros cargos.

Pero el tema no tiene solo una arista, tiene otra que tiene que ver con la política interna y específicamente con el mando político presidencial.

¿Cómo interpretarlo?

El viejo clásico de “el poder no se comparte” toma forma en este primer capítulo en donde se ve que se empiezan a soltar las amarras, de un barco cuyo timó empieza a ser controlado por una sola mano, a pesar de que su antiguo capitán lo llevó por aguas encrespadas y lo aparcó lleno de su fiel tripulación.

La nueva capitana del navío ya probó su fortaleza. Fue cauta. Primero instruyó a la secretaria de Gobernación que le impuso su antecesor y constató que cambió de bando, cumplió la orden, mandó el mensaje que fue tomado literal por la dirigencia nacional de su partido, por los gobernadores, por el coordinador de la fracción parlamentaria en la LXVI legislatura y por las dirigencias de los partidos satélites.

Todos cerraron filas.

Palenque se quedó en silencio y el rancho se quedó en los brazos de su nombre: “La chingada”.

El distanciamiento de la Presidenta Sheinbaum con su antecesor es un hecho que se enmarca en “la decisión personal” del gobernador con licencia en Sinaloa, el primero que se registra en una administración morenista.

Claudia Sheinbaum empieza a tomar las decisiones políticas, y los cambios en su gabinete también empezarán a realizarse en los próximos días. Las designaciones de los coordinadores de la Defensa de la Transformación, también obedecerán a la lógica y cálculo presidencial.

¿Cuál será la respuesta?

El ex presidente López Obrador también empieza a quedarse solo, pero es un político al que no le acompaña la prudencia y mucho menos la templanza.

Mientras tanto, el Maximato se desvanece.

Al tiempo.

@juangomezac

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