Puentes reales: la reunión de Ahued con el sector empresarial veracruzano
/Por Javier Moreno/
En tiempos de alta polarización política, uno de los riesgos más evidentes es que ciertos sectores solo se dedican a escudriñar cada acción positiva del gobierno con el único objetivo de encontrarle un “error” o una supuesta irregularidad. En ese afán de leer “entre líneas” y fabricar narrativas conspirativas, se termina desviando la atención de lo realmente importante: las acciones concretas que tienen sustento sólido y que forman parte de una estrategia clara para tender puentes reales entre el gobierno y la ciudadanía, especialmente con los sectores productivos.
Un ejemplo reciente es la reunión de trabajo que organizó atinadamente el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, junto con el secretario de Finanzas, Miguel Reyes, con el consejo empresarial Metropolitano de Xalapa, presidido por Bernardo Martínez Rios, y sus socios.
Encuentros como este buscan fortalecer y desarrollar al sector empresarial, abordando temas clave para el crecimiento del estado. Esta reunión en concreto obedeció al programa de condonación de adeudos en el rubro de impuestos a la nómina y el impuesto al hospedaje, un programa que va dirigido a todas aquellas personas físicas o Morales con adeudos anteriores a 10 años aprovechen las bondades de la condonación de recargos, accesorios y demás, sin garantía y en este sentido se reconoce la labor de la gobernadora Rocío Nahle y de su equipo de trabajo.
Algunos se han apresurado a señalar con extrañeza la ausencia del secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga, y del subsecretario Eduardo “Tato” Vega Yunes. Sin embargo, quienes critican ignoran —o prefieren ignorar— la realidad del trabajo real:
Ernesto Pérez Astorga es un funcionario de resultados, no de poses. Su labor principal consiste en generar convenios, alianzas estratégicas e impulsar proyectos concretos para atraer inversiones al estado, y los buenos números que se tienen hasta hoy lo respaldan. Esa tarea exige estar fuera de la capital y, en muchos casos, fuera del propio estado. No extraña entonces que en esta ocasión estuviera enfocado en esas gestiones de alto impacto.
Además, el propio Ernesto proviene y forma parte del sector empresarial veracruzano. No sería raro pensar que incluso haya tenido que ver en la gestión y organización de esta reunión, aportando su conocimiento y contactos. Lo mismo aplica para Ricardo Ahued: un empresario exitoso que conoce perfectamente a los asistentes, sus necesidades reales y sus peticiones. Nadie mejor que alguien que ha estado del otro lado para articular soluciones efectivas.
Estamos hablando de funcionarios cuya línea de trabajo es gestionar, generar alianzas y crear puentes de comunicación y acción concreta con la ciudadanía y los sectores productivos. Eso no se logra sentados en un escritorio, dando entrevistas o posando para fotos. Se logra saliendo al territorio, escuchando y trabajando en silencio.
Ricardo Ahued ha demostrado en estos meses al frente de la Secretaría de Gobierno un enfoque claro en la reconstrucción del tejido social dañado por administraciones anteriores. Ha impulsado el diálogo abierto con alcaldes de los 212 municipios, ha fortalecido lazos con el empresariado local e internacional (como los recientes acercamientos comerciales con Líbano), ha participado activamente en mesas de seguridad para avanzar en la pacificación, y ha promovido una política de apertura y respeto a las diferentes ideologías, con el objetivo de que “le vaya bien a Veracruz”. Su experiencia como exalcalde de Xalapa, donde impulsó mejoras urbanas, culturales y de convivencia, se refleja ahora en su labor estatal: priorizando resultados por encima de la foto.
Los beneficios de este tipo de encuentros son múltiples y directos: se analizaron temas orientados a mejorar las condiciones para la inversión, eliminar trámites innecesarios, fortalecer la actividad empresarial y generar un ambiente de confianza que permita atraer más capital y proyectos productivos a Veracruz. Esto se traduce en mayor generación de empleos formales, dinamismo económico en las regiones, aumento de la recaudación municipal y estatal, y mejores oportunidades para las familias veracruzanas.
La polarización lleva a algunos a preferir el escándalo fácil antes que reconocer lo evidente: que cuando hay un gobierno que busca reconstruir el tejido social, reactivar la economía y tender puentes reales, las críticas constructivas son válidas, pero la búsqueda obsesiva de “ausencias” para generar ruido solo resta y distrae del verdadero objetivo: el desarrollo de Veracruz.
El empresariado veracruzano necesita más reuniones como esta, más funcionarios que actúen y menos analistas de escritorio empeñados en ver fantasmas donde solo hay trabajo serio.

