Pase de Abordar
En el Día Mundial del Medio Ambiente: La Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, un tesoro que exige compromiso real
/Por Ricardo Contreras Reyes/
Hoy, 5 de junio, celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que nos recuerda la urgencia de proteger los ecosistemas que sostienen la vida. En Veracruz, pocos lugares encarnan mejor esa responsabilidad que la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, declarada Área Natural Protegida en 1998 y uno de los pulmones más importantes del Golfo de México.
Esta reserva, con aproximadamente 155 mil hectáreas, alberga una biodiversidad excepcional: más de 6,650 especies de plantas y animales, incluyendo más de 565 especies de aves, mamíferos como el mono araña, y ecosistemas únicos como bosques mesófilos de montaña, selvas tropicales perennifolias, manglares (como en la Laguna de Sontecomapan) y arrecifes. Es el límite boreal extremo de la selva húmeda neotropical en México, un refugio de endemismos y un corredor biológico vital que conecta hábitats y regula el clima, el agua y los suelos de la región.
Su importancia trasciende lo ecológico: representa un patrimonio cultural y económico para las comunidades locales. Ofrece oportunidades de ecoturismo, observación de aves, investigación científica (gracias a sitios como la Estación de Biología de la UNAM) y desarrollo sustentable. Sin embargo, enfrenta amenazas serias: deforestación histórica (ha perdido una parte significativa de su cobertura original), minería ilegal, extracción de materiales pétreos y presiones por actividades productivas no reguladas. Estas ponen en riesgo su función como regulador ambiental y refugio de especies en peligro.
Los municipios que integran la Reserva —principalmente San Andrés Tuxtla, Catemaco, Santiago Tuxtla, Soteapan, Mecayapan, Pajapan, Tatahuicapan y otros con porciones menores— tienen un compromiso histórico e ineludible. Como administradores del territorio, deben alinear sus políticas con el Programa de Manejo de la Reserva, promoviendo la conservación, la restauración y el desarrollo que beneficie a las comunidades sin comprometer el ecosistema. Estar “al nivel del compromiso” significa pasar de declaraciones a acciones concretas: reforestación efectiva, vigilancia contra tala ilegal, manejo sustentable del agua, educación ambiental y fomento de economías verdes como el ecoturismo responsable.
En este contexto, destaca la labor del municipio de San Andrés Tuxtla bajo la administración del Presidente Municipal Rafa Fararoni. Su gobierno ha impulsado acciones visibles de protección ambiental: atención y rescate de fauna silvestre en coordinación con CONANP, PROFEPA y Protección Civil (como el manejo de ejemplares de cocodrilo), campañas de limpieza y orden urbano, el Acuerdo Ciudadano por una Ciudad Limpia y Ordenada, educación ambiental en escuelas, y un enfoque integral que prioriza la sostenibilidad. Fararoni ha promovido foros regionales sobre agua y medio ambiente, y mantiene una agenda verde que busca equilibrar el desarrollo local con la preservación de los recursos naturales de la Reserva. Estas iniciativas demuestran que es posible gobernar con visión de largo plazo, privilegiando el bienestar ciudadano y el respeto activo a la naturaleza.
Otros municipios también realizan esfuerzos. En Catemaco, se destacan proyectos comunitarios de protección de manantiales y ecoturismo alrededor de la laguna. En la región, hay iniciativas históricas de reforestación, producción sustentable (como palma camedor) y trabajo conjunto con organizaciones civiles y universidades para monitoreo y desarrollo comunitario. Sin embargo, los desafíos persisten, y se requiere mayor coordinación intermunicipal para combatir amenazas comunes como la minería en zonas de amortiguamiento.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, con el llamado global a la acción climática (“Ahora por el clima”), los Tuxtlas nos urgen a actuar. La Reserva no es solo un área protegida: es el legado que dejaremos a las futuras generaciones. Los municipios deben elevar su compromiso al nivel de su importancia ecológica. San Andrés Tuxtla, con el liderazgo de Rafa Fararoni, marca un camino prometedor. Sigamos impulsando acciones concretas, participación ciudadana y políticas que conviertan la conservación en motor de desarrollo real y sostenible.
La Tierra nos envía señales claras. Respondamos con decisión.

