Ciudad de México, , 28 de Enero de 2021

«ME BUSCABA AMANTES QUE ME DIERAN ALCOHOL, SÓLO QUERÍA ESTAR EBRIA»

Pasaporte Informativo
22 junio, 2019

CONFESIONES DE UN ALCOHÓLICO

 Me buscada Amantes que me Dieran Alcohol, sólo quería estar Ebria

 Por Caty Guadarrama

En esta ocasión Sandra N. originaria de Tuxtla Gutiérrez Chiapas, comparte con los lectores sus experiencias durante sus días en el alcohol: “mi primer contacto con el alcohol fue a los 14 años, desafortunadamente provengo de una familia alcohólica y por imitación, mi mamá tomaba cada fin de semana y todos mis hermanos mayores todos se emborrachaban, veía como la pasaban bien y nadie les decía nada; cierto día por curiosidad estaba en la secundaria con mis compañeros, acordamos meter una caguama a la secundaria, la vaciamos en una  bolsa de plástico con popote, aunque sabía que no estaba bien, no me importó pues quería pertenecer a ese grupito de chavos desastrosos, esa vez no me emborraché, solo sentí un poco de mareo, sentí bonito y la cerveza me provocó mucha satisfacción para quitarme cualquier vergüenza, me gustó el efecto que provocó en mí, ya soy una persona muy liberal y de niña fui muy precoz, y la más pequeña de diez hermanos y me daban mucha libertad, o más bien, no tenía atención porque mi mamá se quedó sola cuando yo tenía 3años y se dedicó al comercio para sacar adelante a la familia, y no había tiempo para mí.

Ya en la preparatoria aumentó mi forma de beber y tenía siempre amigos mayores buscaba la protección, estudiaba en la tarde, mi entorno era de personas mayores, y las reuniones eran casi diario y siempre terminaba en borrachera, dejábamos las clases y yo me sentía en mi elemento, aunque si logré terminar la prepa. Cuando verdaderamente perdí la conciencia y hasta los calzones, fue en la universidad, era como pasar a las grandes ligas del alcoholismo, era un total destrampe, pues no existía nada más importante para mí, que sentirme aturdida, vacilante y perdida. Siempre trabajé y tenía dinero para comprar el alcohol que quería, era mi mayor motivación disque que para no pedirle nada a nadie… Pero eso era una mentira.

Yo decía que no debí nacer en la familia que había tocado, porque mi forma de pensar es diferente a la de ellos, y me  alcoholizaba para evadir mis tristezas y prefería la compañía del alcohol, a la compañía de mí madre o mis hermanas, yo no estaba conforme con nada en casa, siempre me sentí fuera de lugar porque me sentía superior a ellos y busqué amistades con un nivel social mas alto que el mío, por eso siempre tenía dinero, pero no había cantidad que alcance cuando estas embrutecida, pues el único fin era sentir los efectos del alcohol en mi cuerpo, y el sabor tan agradable de la cerveza, me fascinaba, me encantaba.

Y me buscaba amantes para que me dieran alcohol, yo sólo buscaba estar ebria, estar en el relajo, donde me sentía libre y no tenía límites.

Quería estar siempre en estado de inconciencia, yo me prostituía para que me pagaran la borrachera, no importaba si era hombre o mujer, mi manera de beber estuvo descontrolada, me encerraba con otros briagos igual que yo, no me importaba si me pudieran contagiar de alguna enfermedad venérea.

Yo hubiera querido ser una bebedora social, pero no pude, no me podía detener, tenía una porra interna, que me gritaba otra cerveza, otra chela, hasta que quedaba totalmente alcoholizada, me perdía en la borrachera por días.

Todos los días a las diez de la mañana ya necesitaba tener en mí sistema una cerveza como desayuno, y la comida era con cerveza y cenaba con cerveza. Por mí vicio perdí un marido que me quería, pues no pudo soportar mi vida licenciosa, le fui infiel con el tipo que fuera, tuve un hijo al que no cuidé, no tengo idea de cómo creció, un día era bebé y al otro día ya era niño; yo era una basura.

Mi hijo me vio besándome con hombres diferentes cada día y con mujeres, no sentía vergüenza, no me importaba nada, mi vida era el alcohol.

Ya en mi interior, sabía que tenía que dejar el trago, no bebía una semana y luego agarraba el vicio con más fuerza, según yo, decía que me lo merecía, porque además bebía de mi dinero y de cualquier idiota para que me pagara la peda. Cierta vez, había estado tomando como quince días y mi familia ya me había reportado como perdida, y aparecí en calidad bulto temblorosa, no sabía dónde estuve, vagamente recordaba rostros, destellos de imágenes de gente revolcándose todos con todas, cuando estuve mejor de la juerga,  hablé con mi hermana y le dije “ ya no quiero beber, necesito dejar de tomar pero no puedo sola y pensaba ir AA”, ella me dijo,  “no eres teporocha, para ir a esos grupos”,  pero si lo era, porque pedía para dos cervezas y luego me iba a un bar y no faltaba quien me pagara la peda pues hacía lo que fuera para emborracharme.

Un 22 julio, llegué a la agrupación y no fue fácil la desintoxicación, me revolcaba, gritaba y poco a poco me alejaba del vicio, pero antes de un año de estar en AA, me detectaron cáncer de seno y renegué de Dios y me mantuve sin beber. Aunque siempre me preguntaba ¿por qué a mí?

Durante dos años tuve una borrachera seca, aunque no bebía alcohol, me la pasaba con agua mineral, pero seguía haciendo mis destrampes, seguía siendo querida de quien se me atravesara e iba a los antros para meterme con cualquiera, aunque tenía una pareja, me gustaba estar con otros hombres.

Con las quimioterapias me cayó el veinte, de que AA no quería eso para mí, y debía corregir, toda mi vida, en la quinta quimioterapia ya no pude y le pedí a Dios perdón, porque soy una persona vanidosa y cuando se cayó mi cabello fue muy doloroso y ahí entendí que la vida no era así y debía redireccionar mi rumbo como lo establece AA, me han ayudado mucho y entré al servicio y eso me ayudó.

Luego de 6 años, regresa el cáncer e hizo metástasis en el cuello y reniego otra vez, ¿por qué?, ¿Por qué?, me pelee con Dios, gritaba: “si soy una persona nueva, fiel, buena madre y buena pareja”, no quería saber nada de Dios, porque era otra, mi vida disipada había cambiado.

Mi padrino en AA, me llevó con un sacerdote y hablé mucho tiempo con él, y entendí y no he vuelto a beber. Hoy vivo, sin gota de alcohol contenta, plena, satisfecha, porque mi hijo ya se siente orgulloso de mí y yo de él, encontré un buen hombre en AA, y me casé de nuevo.

Las mujeres no estamos solas, no duden en acercarse al grupo, les puedo decir, que los compañeros ayudan y dan la vida por ti, si me llegan jóvenes no las dejo, AA te da lo que te ofrece,  es un programa de vida, y si me ayudó a mí que estaba tan loca enferma, puede ayudar a cualquier persona que tiene problemas con su forma de beber, por muy jodida tu vida que sea, y con todas las barbaridades que hiciste siempre hay una salida si en verdad quieres hacerlo.

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